(diseño de Gerardo Morán)
(detalles de fotografías al final de la nota)
El periodista deportivo fue el primero de la serie de relatos (novelas y cuentos) que tienen como personaje central a Francis Bascombe a través del cual el norteamericano Richard Ford ha venido reflexionando sobre el devenir de su país a lo largo de casi cuatro décadas.
Lo cierto es que Ford, a pesar de haber publicado dos novelas en cinco
años, a comienzos de la década de 1980 no terminaba de considerarse como autor y mucho menos cuando empezó a escribir notas en una revista
deportiva, Inside Sport, que lo alejó raudamente de la literatura y lo
llevó a publicar un sinfín de artículos y entrevistas íntegramente dedicados al
deporte.
Él mismo lo confiesa: “Hasta el día de hoy creo que, si la revista para la
que trabajaba no hubiera quebrado un año después, habría escrito reportajes
deportivos el resto de mis días y nunca habría vuelto a preocuparme en
convertirme (o no) en un gran novelista”.
Fue su esposa de toda la vida (Kristina Hensley) la que lo animó a reanudar
su carrera de escritor. Sin saber muy bien hacia dónde apuntar luego de haber
perdido su empleo (muy bien remunerado, según sus propias palabras) ella, al
animarlo a emprender la escritura de una nueva novela, le recordó que “la otra
vez” le había ido considerablemente bien.
El propósito que anima al nuevo libro editado por el flamante sello
Feltrinelli (flamante en el mundo de habla castellana, dado que tiene una muy
rica historia en Italia) ha sido para Ford reflexionar sobre las intenciones
iniciales de sus ficciones.
Así, el autor de Acción de Gracias admite que cuando escribió su
primera novela, Un trozo de mi corazón, a los veintiocho años, no se le
ocurrió que “una narrativa basada en la experiencia subjetiva pudiera abrirse
para incluir una dimensión pública que amplificara la importancia y el alcance
de la novela”.
A medida que avanza en sus reflexiones, habla sobre lo que le significó ser un
autor del Sur norteamericano, marcado por la desigualdad y el racismo, y como si recogiera distintos frutos en su camino literario, cita a muy diversos autores, centrales en distintos aspectos, que van de Faulkner a Lowry, de Joyce a Henry
James. Y tantísimos más.
Ford admite que demoró en considerar la idea de que sus textos tuvieran
también un contenido “político”, porque no era el propósito que
lo animaba. Agrega que en sus lecturas de libros ajenos que le importaban
“encontraba un denso conglomerado de ideas, tradiciones, estrategias
literarias, verosimilitudes, rasgos humanos y debilidades, pero ninguno de
ellos me parecía de carácter político”. (p.31).
Con un segundo agregado, medular para lo que por entonces podría llamarse su personal teoría literaria: “tampoco creía que en las novelas la política era
una opción” (misma página).
Pero, fuera de propósitos e intenciones, había un “algo más” en sus creaciones que Ford no llegaba a advertir. Uno de sus lectores, en la alemana Hamburgo y en 1989, cuando además de El periodista deportivo había publicado su muy buen libro de relatos Rock Springs, le sugirió que uno de esos cuentos (“Optimistas”) “podía tener dimensiones políticas”,
Ante la afirmación del lector, Ford la rechazó de plano, puesto que entendía
entonces que “su” tema era hablar sobre la perplejidad de la vida y de
ninguna otra cosa. (p.51). Atribuyó a su lector su condición de habitante de Berlín,
tan próximo a la Alemania comunista de ese tiempo convulsionado por la
inminencia de la caída del ignominioso Muro.
Pero la pregunta quedó flotando en Ford durante considerable tiempo porque, aunque había contestado con un rotundo “no”, había abierto una puerta que no lograba cerrar y que se traducía en un interrogante que el narrador no dejaba de hacerse: “¿Era completamente cierto que mis relatos no tenían ninguna dimensión política, fuera o no mi intención?”.
La obvia respuesta estaba en los cuentos y en la novela con la que, sin
proponérselo, había comenzado la “saga” sobre la vida, aciertos e infortunios,
de Frank Bascombe, es decir que Ford “escribiendo derecho con letras torcidas”
resultaba excelente pintor sobre el devenir de los estadounidenses.
También ocurrió, en este caso de manera aún más sesgada, cuando en varios
de sus libros narró episodios atinentes a su pasado familiar.
Ford terminó aceptando la premisa de su lector hamburgués: “La vida aislada
que lleva Bascombe, igual que la de todos nosotros, por mucho que seamos como
ermitaños, siempre tiene como telón de fondo una vida pública más amplia,
aunque solo sea en nuestra conciencia”. (p.115).
Una manera de decir que, se escriba lo que se escriba, prevalece un
“presente” insoslayable. Máxime, por cierto, si los textos se sumergen en o
parten del realismo. Lo que podríamos llamar la vida cotidiana incide
severamente en la existencia de Bascombe, algo que se ha hecho progresivamente
más evidente novela a novela. Y que se ve mucho más acentuada en su última ficción, Sé mía, de 2024.
También es real que Ford se ha venido implicando, en distintas
circunstancias, en la vida política de su país confrontando fuertemente con Donald
Trump y la deriva cada vez más autoritaria de su gobierno.
Es una pena que este importante escritor en sus memorias no haya ido más allá de El periodista deportivo sin reflexionar sobre los títulos que le siguieron, porque en ellos contó la evolución de la vida de Bascombe, no estrictamente su alter ego, pero sí alguien que tenía -digamos- contactos recurrentes con lo aquello que Ford pensaba o defendía en diversas circunstancias.
También hubiera resultado interesante conocer sus reflexiones sobre los tres libros dedicados a la vida de sus padres y su
pasado familiar.
Una frase imperecedera
En el comienzo del libro como en su cierre, Ford se detiene en el famoso
cuento “Huéspedes de la nación”, de Frank O’Connor, en el que milicianos
irlandeses detenidos y soldados ingleses que los han capturado van
estableciendo vínculos cada vez más estrechos hasta que llega la orden de
ejecutarlos. “Lo que provoca el inolvidable lamento del narrador: ‘Y nada de lo
que me ocurrió después volví a sentirlo ya igual'”.
Al respecto, Ford comenta: “Es una frase que he deseado poder poner al
final de cada relato o novela que he escrito” (p.14). Y en el cierre de su
ensayo vuelve a lo mismo expresando que mantiene el deseo de concluir algunos
de sus textos con palabras tan potentes como esas “para reivindicar la
importancia duradera de nuestras historias".
Ojalá que lo consiga. En tanto ha escrito historias que persuaden y
persisten en la mente de sus lectores, siempre atentos a lo que va publicando
y, más a lo que proyecta, como me ocurre, aguardando con cierta impaciencia su
nueva novela en elaboración. Porque Richard Ford vale la pena.
En palabras sencillas (How I Got On), de Richard Ford
Feltrinelli
Editores, Barcelona, 2026, 126 páginas
Traducción
de Damià Alou
Nota
La “vida” de Francis Bascombe fue reflejada en El periodista deportivo
(1986), El Día de la Independencia (1995), Acción de Gracias
(2006), Francamente, Frank (2014) y Sé mía (2024).
En
cuanto a sus libros sobre el pasado de sus padres y su familia son Mi madre (1988), Flores en las grietas (2012) y Entre ellos.
Recuerdos de mis padres (2017), integrado por los textos “Mi madre,
in memoriam” y “Su muerte. El recuerdo de mi padre”).
Comentario sobre Sé mía (novela), video de una entrevista con una
duración de 37 minutos 25 segundos. Publicado el 5 de agosto de
2024
Comentario sobre Lamento lo ocurrido (cuentos), datos biográficos
del autor y video de un diálogo de Ford con la escritora Mariana Enriquez.
Duración una hora, ocho minutos. Publicado el 11 de noviembre
de 2019
Comentario sobre Entre ellos. Recuerdos de mis padres (autobiográfico). Publicado el 23 de abril de 2018
Nota
sobre la entrega en España a Richard Ford del Premio Príncipe de Asturias de
Literatura. Publicado el 16 de junio de 2016
Comentario
sobre Francamente, Frank (integrado por cuatro relatos con Francis
Bascombe como protagonista) y Canadá (novela), datos biográficos del
autor y enlaces a internet con entrevistas realizadas en Barcelona por la presentación
de Francamente, Frank. Publicado el 19 de diciembre de 2015
Fotografías
(de arriba abajo): Ford y su esposa Kristina en fecha reciente; con su
amigo, el gran autor Raymond Carver, en la época de El periodista deportivo;
El Muro en la Berlín dividida de los ’80 del siglo pasado; el escritor Frank O’Connor;
How I Got On. A Memoir. (Cómo me
fue. Memorias) edición en inglés de En palabras sencillas.






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