SINGER: KEYLE LA PELIRROJA Y UN AMIGO DE KAFKA Y OTROS RELATOS


(diseño de Gerardo Morán)

 

Cada tanto, y para felicidad de sus lectores (entre quienes me encuentro), se editan, o reeditan, las narraciones del polaco estadounidense Isaac Bashevis Singer. En este sentido el sello Nórdica recuperó en nueva traducción sus cuentos reunidos en Un amigo de Kafka y otros relatos. Anteriormente, Acantilado había hecho lo propio con la novela Keyle, la pelirroja*. Ambas ediciones muy ponderables desde el punto de vista gráfico.

Singer fue un narrador excepcional, algo que demostró en forma fehaciente en la casi cincuentena de títulos que abarca su obra iniciada en su Varsovia natal** y continuada luego en Estados Unidos, dado que no pudo mantenerse en suelo europeo por su condición de judío (hijo y nieto de rabinos), puesto que desde Alemania había comenzado a extenderse la monstruosa mancha parda de los nazis.

Esto lo llevó a dar el salto a los Estados Unidos a mediados de los años ’30 para lo que contó con el auxilio de su hermano, también escritor, quien lo había precedido. Sin embargo, le costó considerablemente comprender e integrarse al nuevo mundo, al punto de no saber más que tres palabras en inglés cuando puso el pie en la inmensa Nueva York. 


Para hacerlo aún más complicado decidió escribir en
yiddisch, una lengua moribunda que hablaban los judíos de la Europa oriental, pero que iban dejando de lado a medida que se radicaban en el nuevo país, en el que optaban por hablar en inglés o en su defecto en hebreo.

Pese a tanto contratiempo, el autor no arrió sus banderas y siguió escribiendo en dicha lengua y al principio sus textos fueron apareciendo en los escasos periódicos que se publicaban en yiddisch o iddisch en los Estados Unidos. Pese a todo y con lentitud sus narraciones fueron imponiéndose hasta el momento en que cobraron más fuerza cuando comenzaron a ser traducidas al inglés.

Méritos tenía…

El inconfundible mundo de Isaac Bashevis. Su magnífica obra, en la que reconstruye tanto el orbe judío de la Varsovia de los años veinte del siglo pasado como la forma de vivir de sus paisanos en la dinámica Gran Manzana a la que, en general, fueron arribando en el mismo tiempo en que llegó el escritor, tuvo la trascendencia merecida hasta culminar en la obtención del Nobel de Literatura, en 1978.

José María Guelbenzu, fue tanto un excelente autor como un crítico muy agudo. En ese sentido se extrañan sus análisis que publicaba en El País de España. Precisamente, al hablar sobre Keyle la pelirroja el escritor fallecido el año pasado “se animó” a afirmar que así como Dickens fue el novelista por excelencia del siglo XIX, consideraba que Singer lo fue (en cuanto a la novela tradicional) en el siglo XX.

Razones no le faltan.



Con criterio, y certeza, Vladimir Nabokov (foto) señalaba que eran los detalles aquellos que develaban a quien podía considerarse un buen -si no excelente- narrador. Singer cumple acabadamente con tal requisito.

Keyle, novela, es un gran fresco sobre la vida de los judíos varsovianos en los comienzos del siglo pasado, en su gran mayoría afectados por la pobreza y la marginación cuando no por la represión (los siempre temidos pogroms o pogromos). Y signados por una religión seguida de manera muy ortodoxa por la gran mayoría, ortodoxia que cada tanto producía conflictos entre sus integrantes, especialmente en gente joven que mostraba diversa clase de resistencia.

Como le ocurre a Búnem (personaje central de la historia, no por casualidad hijo y nieto de rabinos) quien cuestionaba los férreos mandatos que le imponían religión y costumbres derivadas de ella (y que, en la casa familiar compartida con sus padres y hermanos, se hacía sentir con total intensidad las veinticuatro horas del día).

La pelirroja de esta historia se involucra con Yarme, un exconvicto, a los que se suma Max, un hombre que termina siendo una suerte de encarnación del mal, dado que envilece cuanto pasa por sus manos. Sus planes son siniestros, al proponerse trasladar a la pareja a la Argentina (exacto) para establecer un lupanar. Al intentar alejarse de Max y de sus planes, de manera accidental, Keyle se conecta con Blúnem y de ahí en más, a partir del acoso y del deseo, sin habérselo propuesto de manera explícita, vivirán un accidentado derrotero en común que los terminará depositando (ellos también) en la desconocida y no siempre grata Nueva York.

Aunque con menos personajes que los de su novela capital La familia Moskat en esta historia el autor se permite un gran despliegue narrativo, dotándola de situaciones dispares, con precisas pinturas de ambientes y colocando en forma reiterada en una suerte de primer plano las emociones de sus personajes, las contradicciones y las insondables y duraderas tristezas propias de la condición humana.

Son las peripecias que viven los protagonistas de la novela aquello que la enriquece sustancialmente. Cabe destacar, además, la riqueza de matices que Singer les ha conferido a Keyle y a Blúmen. La primera, luchando sin demasiada suerte para torcer su destino -casi inexorable- de prostituta, y este sosteniendo una “pelea” imposible con Dios y las creencias arraigadas de su gente, que a poco le van quitando sentido a la propia existencia. Una novela sustancial.




Los relatos. En cuanto a Un amigo de Kafka no es un libro desconocido, dado que ha tenido varias reediciones. Sin embargo, resulta una constante invitación para recorrer el rico mundo creativo de Singer, las criaturas y anécdotas surgidas de su imaginación.

El cuento fue, durante años, el medio que utilizó para ir difundiendo su obra a través de publicaciones de escasa circulación. Lo mismo hizo con las novelas, que fue dando a conocer en breves capítulos al estilo de los viejos folletines.

En los veintiún cuentos de Un amigo de Kafka el orbe singeriano persiste. Judíos que viven sus tribulaciones ya sea en la Polonia de las primeras décadas del siglo XX o en la dinámica, y tantas veces contradictoria, Nueva York de la posguerra. Diversas extensiones, distintos enfoques, riquísimos unos, menores otros y ninguno desdeñable.

La vida cotidiana en la que se interpone en forma constante el matiz religioso, profundo en la judería polaca, notablemente más lábil en el nuevo mundo, el deambular de escritores noveles que mientras “languidecen” en los bares esperan su oportunidad, historias que le cuentan al narrador, perfiles de personajes insólitos...

Como el propio amigo de Kafka intentando vender un cuento, o el de Bessie Popkin (“La llave”) tratando de sobrevivir en absoluta soledad en una ciudad que le da la espalda, o la extraña Esther que en “La cafetería” mantiene una relación intermitente con el narrador de una manera que no deja de ser enfermiza (y que protagonizará una deriva hacia el orbe fantástico que sorprenderá al lector). También es fantástico lo que le cuenta un desconocido al periodista que narra la historia en “Poderes”. Y tanto más.

Algunas palabras concurrentes definen a Singer: ironía, emoción, socarronería. El mirar hacia lo profundo del ser humano, el saber hacerlo, la habilidad de penetrar con el bisturí del conocimiento hasta lo muy profundo, allí donde todo late, todo se muestra. Todo lo que logra exponer de y sobre la criatura humana sin ningún espejo deformante.

 *Este libro, que hoy comento porque a mi manera de ver ha pasado injustamente desapercibido, no aparece entre el listado de sus títulos en las distintas Wikipedias consultadas y en otras enciclopedias. Ignoro a qué se debe.

**A los veintiún años, al ganar un concurso literario con su cuento “En la vejez”. Su primera novela, Satán en Goray, se conocería ocho años más tarde, en 1933.

 

Keyle la pelirroja (Yarme un Keyle) de Isaac Bashevis Singer

Acantilado, Barcelona, 2023, 351 páginas

Traducción del yiddish de Rhoda Henelde y Jacob Abecasís

 



Un amigo de Kafka y otros relatos (A Friend of Kafka and Others Stories), de Isaac Bashevis Singer

Nórdica, Madrid, 2025, 360 páginas

Traducción del inglés de Andrés Catalán

 




Isaac Bashevis Singer en Noticias desde el sur 

Comentario sobre La familia Moskat (novela), datos biográficos del escritor y en video semblanza del autor, duración 13,18 minutos. Publicado el 12 de noviembre de 2017 

Comentario sobre El seductor (novela) y datos biográficos del autor. Publicado el 13 de mayo de 2022


 

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