(diseño de Gerardo Morán)
(lista de fotogafías y video al final de la nota)
«Don Quijote de la Mancha es un largo relato de ficción y un tratado crítico y disperso sobre todas las artes de la literatura y todas las formas de contar, y también un libro cómico que contiene una reflexión profunda sobre la risa y la comedia»
Desde su infancia en Jaén el español Antonio Muñoz Molina ha venido leyendo a Cervantes y su entrañable Don Quijote de la Mancha. En aquel mundo rural donde vivió el autor infancia y adolescencia, no demasiado distinto al que había descripto el Manco de Lepanto, en las calientes jornadas del verano, el entonces niño Antonio descubrió una edición muy antigua de la novela (editada por Calleja en el siglo XIX) y desde ese momento las aventuras (y sobre todo las desventuras) del caballero de la triste figura lo atrapó.
Confiesa el autor de No te
veré morir (y de tantas otras obras de calidad) que el verano ha sido el
momento de las lecturas y relecturas del imperecedero libro. Por el tiempo
libre del que ha contado y, de cierta manera, porque el Quijote
transcurre en el verano de mucho calor y escasísima lluvia. A lo largo de la
última década fue tomando apuntes con destino incierto y ahora esos 156 textos
corregidos se han vuelto un libro exhaustivo, erudito y pleno de aciertos.
Aunque es secundario, resulta llamativo el hecho de que la infancia y juventud del autor hayan transcurrido en un ámbito no demasiado distinto al que cuenta Cervantes en sus libros (porque en realidad, como bien señala Muñoz Molina, el Quijote está constituido por dos textos con marcadas diferencias) a pesar de las centurias transcurridas. Pleno franquismo, obvio es decirlo.
El ensayo es un extenso
estudio sobre la obra capital de Cervantes y también una reiterada reflexión
sobre la propia literatura, aguda y original. Pero aquello que prevalece es la
indagación sobre el autor y su tiempo, lo poco que él se sabe, sus búsquedas y
hallazgos, pero de cierto modo también la ceguera cervantina de no
advertir que había escrito un libro capital, de originalidad extrema, su máximo
logro que lo volvería inmortal.
Porque Cervantes tenía fe en
otras de sus obras, tales como Los trabajos de Persiles y Sigismunda y
sus diversos intentos teatrales. Al mismo tiempo, no podía dejar de advertir
que la primera parte de Don Quijote se volvió muy popular no bien
apareció en 1605. Al punto de que escribió una segunda parte aparecida una década más tarde.
“Entre una novela y otra han
pasado diez años. Mientras escribía la primera, Cervantes iba improvisando más
o menos sobre la marcha y buscando la manera de incluir historias ya escritas
en diferentes épocas. Y además llevaba muchos años en el silencio del olvido,
autor de un solo libro de veinte años atrás y de obras teatrales de cierto
éxito en su estreno que rápidamente quedaron olvidadas y algunas que no
llegaron a estrenarse. (…) Quería mostrar su talento, y quería provocar la
risa. (…) En 1615 es un anciano de sesenta y ocho años y un autor de mucho
éxito. Aquel Don Quijote vendió muchos ejemplares y había sido traducido
a varios idiomas. Solo que el éxito, visto de cerca, no es una categoría
unívoca. Cuando escribe su Segunda Parte
Cervantes disfruta de un éxito raro que no le da prestigio intelectual ni
dinero” (pp.328 y 329).
Señala el ensayista que nada
de lo de ambicionaba le fue otorgado a don Miguel: no pudo integrar el séquito
del conde de Lemos “en su querida Italia”, el prestigio de la poesía le era
negado, así como “la gloria comercial” del teatro porque no había lugar para
otro que no fuese Lope de Vega. Además, sabía que en Madrid era objeto de
burlas e injurias. A lo que se suma que un impostor difundió un Quijote
apócrifo.
En efecto, un tal Avellaneda
(seudónimo; nunca se supo quien fue el autor) publicó una segunda parte del Quijote,
un pastiche de menor calidad, en 1614, lo que llevo a Cervantes a apresurar lo
que fue la segunda parte auténtica y que iba a aparecer un año más tarde.
Volviendo al gran autor, cabe
remarcar que si bien en vida no consiguió los halagos tan deseados su obra
inmortal ha prevalecido, porque Cervantes trescientos largos años antes
anticipó a la novela moderna. Entre tantos hallazgos cabe recordar que la
segunda parte fue supuestamente escrita no por don Miguel sino por un tal
Cide Hamete Benengeli, de quien supuestamente se encuentra, entre otros objetos
olvidados, las páginas de esas nuevas aventuras/desventuras del Quijote.
Un juego de espejos
hábilmente trazado, porque "le deja" a Cide Hamete “escribir” lo torpe y rimbombante,
incluyendo su exaltación de las novelas de caballería, en tanto que se reserva
para sí mismo, presunto “editor”, las palabras serenas y sabias, la buena
doctrina, digamos.
Cervantes fue una suerte de sombra eclipsada por su gran novela, a punto de que el autor de El
verano… señala en varios pasajes del libro que muy poco se sabe sobre el autor
alcalaíno. Lo reitera en las páginas 432 y 433 al hablar sobre Cervantes: “Nada
sabemos de esa boda, en Esquivias, en que un veterano de guerra, excautivo,
escritor recién publicado, se casa a los treinta y siete años con una mujer
veinte años más joven a la que conoció dos meses atrás. Es el padre de una hija
ilegítima nacida de su relación con la mujer de un tabernero. El recién casado
se va de Esquivias unos meses más tarde y pasa los próximos quince años
viajando entre Castilla y Andalucía, ocupado en sus tareas administrativas y
complicaciones legales que no deben dejarle mucho tiempo ni sosiego para
escribir y que en algún momento lo conducen a la cárcel. (…) Son las huellas de una vida de la que
sabemos tantas cosas triviales y ninguna fundamental”.
El Manco de Lepanto que imaginó al Quijote
estando prisionero en Argel, pero que quería triunfar en el teatro, ser
reconocido como lo era Lope de Vega y jamás lo consiguió, quizás concibió a su
trabajo capital no mucho más que como ganapán y en realidad nunca terminó de
disfrutarlo, al punto de que la segunda parte de su ficción se conoció en 1615
y al año siguiente falleció…
En 1605 se publica El
ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha y en 1615 Segunda parte del
ingenioso caballero don Quijote de la Mancha. Todo indica que entre 1605 y
1608 el primero de esos libros resultó un gran suceso, que fue amainado hasta casi
extinguirse. A su vez, de su autor casi nada se supo hasta el año 1613 en el
que publicó los doce relatos breves de sus Novelas exemplares de honestísimo
entretenimiento, vale decir las Novelas ejemplares con las que
intentó presentarse como un escritor “serio”. Lo mismo que había intentado con La
Galatea (1585) y con el que resultaría su póstuma ficción: Los trabajos
de Persiles y Sigismunda, aparecida en 1617, un año después de su muerte.
Una suerte de gran galería de
autores y personalidades famosas presenta Muñoz Molina en esta larga serie de
apuntes que fue tomando durante una década. Los nombres se multiplican:
Melville y Goethe, Thomas Mann y Flaubert, Freud y Ortega y Gasset, Unamuno y
el capitán del vencido Ejército Republicano español Eulalio Ferrer (que abrigó
a un desolado Antonio Machado y que, en el exilio mexicano, luego de haber
leído por casualidad el Quijote, creó un verdadero museo que aún persiste),
todos ellos de una manera u otra se detuvieron en la obra inmortal que tanto y tanto
tiene aún para decirnos.
Y sobre el cual Antonio Muñoz
Molina entrega un nuevo aporte, insoslayable.
El verano de Cervantes, de Antonio Muñoz Molina
Seix Barral, Santiago de
Chile, 2025, 447 páginas
Antonio Muñoz Molina en
Noticias desde el sur
Comentario
sobre Como la sombra que se va (novela), datos biográficos del autor y
enlaces a sitios de internet. Publicado el 4 de abril de 2015
Comentario
sobre Un andar solitario entre la gente (ensayo) y enlaces a sitios de
internet. Publicado el 11 de abril de 2018
Comentario
sobre Tus pasos en la escalera (novela), enlaces a sitios de internet y
video, duración 9,15 minutos. Publicado el 12 de abril de 2019
Comentarios sobre No te veré morir y En ausencia de Blanca (novelas), datos biográficos del autor. enlaces a sitios de internet y video, duración 4,35 minutos. Publicado el 19 de diciembre de 2023
Fotografías
Portada de la primera edición
de Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617); Pedro Fernández de
Castro, VII conde de Lemos (1576 – 1622); primera edición de El
ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha (1605); Herman Melville
Video
Diálogo de Antonio Muñoz
Molina y Elvira Lindo sobre El verano de Cervantes. Subido a YouTube en
junio de 2025. Duración: una hora 16 minutos






Comentarios
Publicar un comentario