Aunque las cenizas cubrieron Bosque Blanco casi un año
atrás, permanecen asentadas en la región y la consecuencia ha sido la pérdida
del turismo (“insumo” central para la población) y el éxodo de una parte de sus
habitantes buscando mejores oportunidades lejos de allí.
El muerto es un anciano, jubilado y solitario, cuyo cadáver apareció próximo a la estatua de un ciervo (no cazado ni vencido, sino erguido y bramando), ubicado frente a un hotel que debió cerrar por falta de clientes.
Nebra será recibido con la reticencia propia de los
pobladores hacia el extraño, al tiempo de que tampoco contará con el apoyo decidido
de Valeri, quien desconfía de su presencia. A eso se le suma el hecho de que,
“a poco andar”, el recién llegado se entera que ha desaparecido una antigua
vecina. Días después se registrará un segundo asesinato.
Con el ritmo narrativo propio de De Santis, cuya
inconfundible voz se entronca con la tradición del relato rioplatense, su nueva
novela si bien no se aparta del derrotero que marca el género policial, al cual
es tan afecto, apunta a un “algo más” que va a ir dilucidándose con el correr
de las páginas.
En tanto, Bosque Blanco para el protagonista y luego para el lector, se irá cargando de enigmas, piezas sueltas que el “extranjero” deberá ir ensamblando aún a riesgo de su vida. Nebra se verá sacudido por hechos ominosos (que en determinados casos lo tendrá como impensado participe central) y el “todo” adquirirá el signo de lo extraño. No derivará al mundo del terror, pero si se volverá ominoso, opresivo.
De esa manera vive su experiencia investigativa el
comisario, quien demora en interpretar los nexos que unen a muertes, ataques
inesperados (como uno que recibe en forma de un fuerte golpe en la cabeza) y en
el que tiene especial “intervención” un almohadón que ha pintado oportunamente
la mujer desaparecida.
Nuevas muertes, nuevos asesinatos, se sumarán, hasta que
llega el momento en el que Nebra logra “hilvanar” los hilos sueltos y descubre
la causa profunda no solo del primer asesinato, sino de los otros que le
sucedieron. Y, he aquí la sorpresa, de varios que los precedieron. Es entonces
que, al conocer los motivos reales de los crímenes, el comisario comprenderá
que está ante un acto moral (que no es el caso aclarar) pero que da otro sentido a
la historia.
Y que, de cierta manera, puede relacionarse con el ciervo
de la estatua, que en vez de mostrarse sumiso o vencido brama para
defender su territorio.
Entre ceniza y nieve ominosas, vecinos que guardan sus secretos y el propio comisario que, al verse obligado a matar, rompe con sus propios compromisos éticos, se desarrolla el nuevo trabajo de este escritor medular, que, libro a libro, se está volviendo imprescindible.
En cuanto a las valquirias del título, más allá de que ha
sido la música que acompañó a la última víctima (y que se escucha en la película Apocalipsis Now, cuando se arrasa una aldea), emerge como símbolo dado que
las valquirias del nórdico antiguo acompañaban a los héroes muertos al Valhalla
para reunirlos con el dios Odín y prepararse para la batalla final…
La cabalgata de las valquirias, de Pablo de Santis. Seix Barral (Grupo Planeta), Buenos Aires, 2024, 293 páginas.
En Noticias desde el sur
Comentario sobre la novela El juego de la nieve.En Postales. 31.3.2016
Comentario sobre la novela La hija del criptógrafo.
Datos biográficos del autor y video.18.6.2017
Comentario sobe la novela Leyra. En Lecturas. 6.5.2018
Comentario sobre la novela Hotel Acantilado.En Lecturas. 28.3.2021
Fotografías (de arriba abajo): Villa La Angostura, en
Neuquén, cuando fue cubierta de cenizas por la erupción de ujn volcán en 2011,
hecho recurrente en el sur de la Patagonia argentina; “La cabalgata de las
valquirias”, (“The Ride of the Valkiries”), cuadro de William T. Maud, 1890
Video
Entrevista a Pablo de Santis. Programa Maldición Eterna.
Radio Universidad Nacional de La Plata. Subido a YouTube en junio de 2024.
Duración: 28,13 minutos




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