CUENTOS COMPLETOS Y JOB, DE JOSEPH ROTH


(diseño Gerardo Morán)

(fotografías: detalles al final de la nota)

Joseph Roth fue uno de los mejores narradores que dio la Europa de entreguerras. También se lo consideró entre los más lúcidos cronistas de aquella época. Su obra resultó considerable, puesto que escribió varias novelas, así como relatos y una cantidad impresionante de crónicas (se conservan más de mil quinientos artículos) que, a pesar de los cambios históricos y el tiempo transcurrido, mantienen su vigencia.

A fines de 2024 se publicaron sus Cuentos completos y el año pasado se reeditó una de sus más conocidas novelas, Job, que remeda la vida del personaje bíblico a través de un maestro piadoso y de bondad extrema que sufre sin embargo mil y un padecimientos.

Roth fue, se podría decir esencialmente, un ciudadano judío del imperio austrohúngaro y que, cuando este desapareció luego de la llamada Gran Guerra (1914-1918), ingresó a una suerte de zona personal de nostalgias que se incrementó cuando debió dejar Viena a causa de la anexión de Austria a la Alemania hitleriana.

De ahí en más el escritor fue derivando de un lugar a otro hasta afincarse en París, sin que lo abandonara el sentimiento del extranjero-en-todas partes que ha perdido para siempre su patria. No puede extrañar que ingresara en el camino de la bebida que terminaría conduciéndolo a una muerte temprana, en 1939, cuando solo tenía cuarenta y cuatro años.




A Roth se lo consideró uno de los escritores centroeuropeos más representativos del periodo que va de 1918 a 1939 junto a Hermann Broch y Robert Musil. En su vida gozó de una gran popularidad porque escribió obras notables, tales como La marcha Radetzky, La rebelión y La leyenda del santo bebedor, además de Job. Sus crónicas publicadas en diversos diarios también fueron seguidas con constante interés por los lectores.

Más que cuentos, relatos largos

Los cuentos (en rigor relatos largos, algunos inconclusos) fueron publicados en distintos medios o como libros entre 1926 y 1939. En este último caso se trata de la muy conocida La leyenda del santo bebedor, texto póstumo de Roth que terminara una semana antes de su muerte y fuera publicado en Amsterdam pocos días después de su fallecimiento. En cuanto a la novela Job fue editada en 1930.

Los temas en Roth fueron recurrentes: la condición judía (aunque él no era practicante), la pérdida de una suerte de espacio vital, es decir la desaparición del imperio austrohúngaro (precedida por el fallecimiento de Francisco José I, quien reinó entre 1848 y 1916, uno de los reinados más extensos en la historia europea). También, y a través de sus diversos personajes, la siempre inestable condición humana.

Precisamente, es en las descripciones plena de detalles cuando Roth se muestra dúctil y sutil logrando con sus criaturas de ficción “destilen” humanidad. Ocurre con el protagonista de Job, con la joven Fini (El espejo ciego), con el vendedor de corales Nissen Piczenik (El Leviatán), con el aguador Mendel (Mendel, el aguador), con el conde Morstin (El busto del emperador) y hasta con el harapiento Andreas (La leyenda del santo bebedor).

Era lo propio de Roth, un maestro en el arte de describir emociones, de plasmar con certeza los complejos sentimientos que animaban a sus personajes. Así, a la “galería” anterior habría que sumar a Andreas Pum (La rebelión), los veteranos de su novela Hotel Savoy, los integrantes de la familia Trotta (La marcha Radetsky y La cripta de los capuchinos) y Franz Tunda (Fuga sin fin).


Los dos Mendel
 

En Cuentos completos se rescata el relato Mendel, el aguador, que no fue publicado en vida del autor, sino que apareció en los archivos de una editorial en los pasados años 70. Se especula con la posibilidad de que Roth haya pensado publicarlo como folletín por entregas, pero eso nunca ocurrió. Se entiende que fue escrito entre 1918 y 1923. Entre el personaje del aguador y la del maestro Mendel Singer, protagonista de Job, se registran evidentes analogías. El aguador vivía en la zona de Galitzia (hoy perteneciente a Polonia y en la que nació Roth) fronteriza con Rusia. Por cuestiones referidas a la pobreza y a la guerra, se ve obligado a trasladarse a Viena, que en su caso lo hace sentir “extranjero” a pesar de encontrarse en su propio país.

En tanto, Mendel Singer, también por diversas cuestiones debe dejar su mundo y cambiarlo por algo tan diferente como es trasladarse a los Estados Unidos. En ambos casos quienes fuerzan los traslados son los hijos de ambos protagonistas.

Varios de los relatos que se encuentran en Cuentos completos ya han sido conocidos como libros independientes, entre ellos Abril, El busto del emperador, El Leviatán, El triunfo de la belleza, La leyenda del santo bebedor y El espejo ciego. Este último relato, publicado originalmente en 1925, devela la sensibilidad de Roth a flor de piel al hablar de una joven, Fini, que vive el despertar de su sensualidad en un medio que se le muestra hostil. Se impone en este texto lo que llamo la delicadeza del autor tanto para contar una historia como para comprender los cambios que experimenta Fini en su lento ingreso a la vida adulta (ver al final un fragmento de esta ficción).

El libro se completa con algunos relatos breves y, como excepción, la carta que dirigió Roth a un editor y una crónica sobre un viaje a su Galitzia natal.


El último relato de Roth

Diversos temas se hacen presentes en La leyenda del santo bebedor. El relato parte de un hecho casi fantástico: un hombre de buena posición recorre los bajos de los puentes que cruzan el Sena, en París, hasta dar con un menesteroso. A este le hace una extraña propuesta: le facilita una suma considerable de dinero con la condición de que no se lo devuelva, sino que haga una donación en homenaje a la santa Teresita de Lisieux. Son doscientos francos que el mendigo, Andreas Kartak, demorará en restituir porque cada vez que logra reunirse con el dinero lo dilapida en alcohol, amigos o mujeres.

Reflejo indirecto de lo que le acontecía en ese tiempo a Roth quien había entrado en una etapa de, podría afirmarse, de autodestrucción porque el alcohol se había impuesto. En esa época sufrió primero un infarto y más tarde quedó internado por problemas pulmonares. El final triste de Roth se produjo en mayo de 1939 cuando el mundo comenzaba a estremecerse dada la proximidad de la guerra que iba a comenzar cuatro meses después del deceso del escritor “consumido por el alcohol, sumido en el delirium tremens”.

Relato simbólico de la lucha entre la gracia divina y la debilidad humana. Un crítico señaló que el autor “transformó su desgracia personal en una fábula moderna, ligera y brillante”. Por mi parte no la llamaría ligera, dado que es esencialmente trágica: el pobre Andreas perecerá a pasos del lugar donde se venera a la santa sin lograr concretar su promesa.


Otras narraciones

El conde Morstin seguirá levantando las banderas del imperio a pesar de su inexistencia en El busto del emperador, Nissen Piczenik se enamorará del mar antes de haberlo conocido y tomará una decisión extrema en El Leviatán, el narrador de Abril contará una compleja y contradictoria historia de amor, En El cártel se narra otra historia de amor que confunde a un grupo de avezados periodistas norteamericanos (y que no es más que breve pieza humorística) y en El triunfo de la belleza, Roth tropieza con sus propios prejuicios patriarcales, dado que una mujer termina siendo la “perdición” de un hombre honesto.

El ”cierre” de los Cuentos completos está dado por Los lisiados, tres exactas páginas, plena de detalles, en la que habla de un acompañamiento fúnebre realizado por polacos lisiados de la guerra. Sin ninguna palabra de más constituye un auténtico alegato antibélico. Escrito en 1925 debe haber tenido su repercusión entonces. Y sigue repercutiendo cien años más tarde.

Se extraña en Cuentos completos lo que ha sido propio de la serie encarada desde hace considerable tiempo por el sello Páginas de Espuma. Hablo de los exhaustivos prólogos que abrían libros similares de alta calidad y de autores relevantes, como Chéjov, Wolfe, Joyce, Poe, Babel, entre otros. Si bien en el libro de Roth se añade información complementaria, entre ellas la procedencia de cada ficción, no terminan de reemplazar a los prólogos que eran, son, insustituibles.



Job, la novela

Como bien se señala en contratapa, “el tema recurrente es la ausencia de Dios y la falta de justicia divina”. Roth hace transcurrir la primera parte de la narración en la Rusia zarista, aunque por extensión puede decirse que habla de los judíos de Europa oriental, en general sumidos en la pobreza y la marginación.

Mendel Singer es un patético maestro de religión que subsiste como mejor puede. Vive con su mujer, Deborah, y sus cuatro hijos. De una u otra manera, todos contribuirán a su desdicha. La esposa, porque tiene su propio mundo y a partir de ahí irá alejándose de su marido y de sus preocupaciones. Y los hijos debido a que cada uno se volverán problemas insolubles para el padre.  

El mayor partirá a Nueva York y de él dejará de tener noticias, como ocurre con el segundo hijo, Jonas, que se alistará y partirá a la guerra, perdiendo de él sus datos, Mirjam llevará una vida demasiado frívola para los valores de su padre y el menor, Menuchim, epiléptico, parece que nunca podrá tener una vida normal.

Como se dijo, casi sin opinión propia, Singer, su mujer y la hija se verán de súbito obligados a vivir con el hijo mayor en el muy extraño y distinto país americano donde el maestro no terminará de hacer pie, a pesar de vivir entre judios expatriados.

Pero Mendel no será feliz en la tierra nueva y desconocida. Recibirá maltratos, sentirá el abandono de sus familiares y -a pesar de ser fervoroso creyente-terminará enfrentándose a Dios, en el que en un momento dejará de creer porque solo recibe castigos y ninguna respuesta.

Roth se reserva para el final “el milagro” encarnado por un músico que busca a Singer para hacerle una determinada revelación que llevará al viejo maestro por el camino de la reparación.

Con pasajes del Éxodo judío y con el claro propósito de establecer analogías entre episodios bíblicos y la actualidad de su época, Roth “se atreve” con una historia que, al tiempo de ser una crónica sobre la infelicidad que marcaba a la gente de su raza, termina apelando a una suerte de fantasía para que en cierto modo Singer recupere la dicha.

Como señalé, Roth falleció pocos meses antes del inicio de la guerra que traería años de sufrimientos y pérdidas para gran parte de la humanidad y sería aún más trágica para la amplia mayoría de los judíos europeos. En cuanto al autor, su familia perecería en los campos de concentración y su mujer sería asesinada a causa de una larga enfermedad mental que la mantuvo internada durante años. 

Quizás Roth vislumbró todo ese infierno antes de morir.

Cuentos completos. Páginas de Espuma, Madrid, 2024, 365 páginas. Traducción de Alberto Gordo. Ilustraciones de Arturo Garrido.






Job. Ediciones Godot, Buenos Aires, 2025, 161 páginas. Traducción de Daniela L. Campanelli. Ilustraciones de Emiliano Raspante.







Un fragmento

“La noche era cálida, la cama soltaba calor. Fini se levantó y fue hacia la ventana abierta, mientras su padre y su madre, con risas roncas y apagadas, encendían una vela en el cuarto.

La emoción nos ataca en el aire claro de la noche, cuando la añoranza viene hacia nosotros desde las tierras azules y el silbido de una locomotora lejana se queda colgando en la ventana, una gata ávida de amor se desliza en la acera de enfrente y desaparece en un tragaluz tras el que está agazapado el gato. Sobre nosotros el cielo es amplio y estrellado, demasiado alto para ser bueno, demasiado hermoso como para no contener a un dios. Las minucias cercanas y la eternidad lejana tienen un vínculo, pero no sabemos cuál. Quizá lo sabríamos si el amor viniera a nosotros. Está emparentado con las estrellas y con el deslizarse de la gata, con el silbido de la añoranza y la amplitud del cielo.

Al otro lado se desvestían dos personas, se veían las sombras detrás de las personas, una mano apagó la vela con un gesto que movió el aire y el nombre y la mujer se fueron a dormir., ahora susurraban como susurran los padres. Fini ya no sentía el aire de la noche, vio puntos rojos ante los ojos, de pronto un hilo de sangre le bajó por el muslo y la punta de sus pechos creció, se estiró hacia afuera, hacia la locomotora, hacia el silbido, hacia las estrellas.

Alboreó el nuevo día, tras las casas se elevó un resplandor blanco. Era domingo. Se desplegó la mañana, la habitación se iluminó de prisa, esta tarde iremos al estudio con Tilly*, viviremos cosas nuevas y maravillosas en un mundo desconocido, cosas grandes y nuevas, pequeña, pequeña Fini”.

*una amiga. 

(de El espejo ciego, 1925. En Cuentos completos, páginas 127-128)

Fotografías: de arriba abajo: Robert Musil; un aguador; el actor neerlandés Rutger Hauer protagonista de La leyenda del santo bebedor dirigida por Ermanno Olmi; las tropas nazis invaden Polonia, comienzo de la Segunda Guerra Mundial; el autor, en su juventud, en Viena

Video

La leyenda del santo bebedor (La leggenda del santo bevitore) Dir. Ermanno Olmi (Italia, 1988) con Rutger Hauer. Duración 2,02,21. En italiano con subtítulos en castellano. Tomado de YouTube






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