lunes, 12 de octubre de 2015

Caleidoscopio: "Soy Pilgrim" o la aventura incesante. Alexiévich, el Nobel de Literatura llega al periodismo. Mensaje póstumo de Mankell. "El placer de la lectura", renovado. Premian a Muñoz Molina. Lehmann: el mejor humor.

La aventura sin fin. Alguien definió a “Soy Pilgrim”, la novela-éxito del inglés Terry Hayes con una frase argentina más que actual: “Es muy pochoclera”. Y no le faltaba razón, porque este thriller en el que se funden lo policial con una historia de espías e intriga internacional, remite a espectáculos del tipo “Misión imposible” o a alguna película de los “ancianos” Schwarzenegger o Stallone, en las que el consumo de pochoclo, palomitas o popcorn alcanza en los cines proporciones siderales. “Soy Pilgrim” es intensa, y muy extensa. Arranca con un extraño crimen registrado en Nueva York poco tiempo después del atentado contra las Torres Gemelas y, luego de recorrer diversos escenarios del mundo, concluye en Turquía, donde un súper-espía norteamericano tiene que vérselas con un lobo solitario, fundamentalista y de talento excepcional, al que llama El Sarraceno. Trepidante, débil en sus argumentaciones en diversas oportunidades (como pasa con este tipo de superproducciones destinadas al gran espectáculo), la grandilocuencia se muestra como el motor de esta historia que tiene su atractivo central es que estamos ante una suerte de aventura sin fin, cuyos detalles no se pueden revelar, salvo decir que El Sarraceno pone en peligro a Estados Unidos en primer término. Y que eso es algo que los superhéroes no pueden permitir. Hayes ha sido guionista del cine de acción (de la segunda Mad Max, entre muchas otras) y se nota. Su personaje central resulta a veces querible y a veces detestable. Y Hayes-Pilgrim terminan entregando una mirada “republicana” de la historia contemporánea, según la cual la mayoría de las veces el fin justifica los medios. Sobradamente. Esta historia de altos y bajos escrita en breves capítulos y que abre interrogantes página tras página, se podrá ver próximamente en cine, porque Hayes escribió el guión respectivo. La dirigirá Mattew Vaughn, quien ya dirigió otras películas de acción. Sin descartar la alternativa de que Pilgrim (o el Peregrino) regrese en otra historia dado que Hayes, con astucia, ha dejado sin resolver un nuevo crimen planteado en las últimas páginas de la novela. (Salamandra, 2015, 862 páginas. Traducción de Cristina Martín Sanz).

El periodismo ingresa al Nobel. No se ha hecho demasiado hincapié en el hecho de que la Academia Sueca premió con el Nobel de Literatura a una periodista. Previamente el galardón había recaído en escritores que también han practicado el oficio, como Mario Vargas Llosa, por ejemplo, pero en esos casos los autores o las autoras galardonados lo han hecho como ejercicio complementario, no como cuestión central del oficio. Esta vez no ha ocurrido así, dado que la bielorrusa Svetlana Alexiévich es una periodista de investigación, que escribió diversos libros relacionados con la realidad de su país y, especialmente, de la que fue la Unión Soviética, en cuestiones sensibles como lo han sido el accidente nuclear de Chernobyl o la guerra en Afganistán. Ella es muy crítica de lo que hoy son Bielorrusia y Rusia y con sus líderes respectivos, afirmados ambos en el poder con fuertes cuotas de autoritarismo y represión, ya se trate del bielorruso Aleksandr Lukashenko (presidente desde 1994)  o de Vladimir Putin, quien en la práctica se encuentra al frente de Rusia desde fines de 1999. Alexiévich ha sido censurada varias veces y por eso en distintas oportunidades residió en Alemania, aunque en la actualidad ha vuelto a Minsk, la capital de Bielorrusia o Belarús. En tanto, con su premio y como señalé, la Academia parece haber finiquitado la discusión respecto de si puede considerarse o no al periodismo como otra rama de la literatura. En lo particular, repitiendo conceptos ajenos, sigo creyendo que la literatura es “contar desde dentro” y periodismo hacerlo “desde fuera”, aunque esto se haya convertido en discusión casi bizantina. En cuanto a la autora premiada, sus libros comenzarán a ser conocidos masivamente en nuestro idioma a partir del año próximo. El único libro que de ella ha circulado en castellano es “Voces de Chernobyl”, que será reeditado en breve. En tanto: ¿escucharemos alguna vez decir Nobél y no Nóbel, como suele ser mal pronunciado en casi todos lados, todo el tiempo?

Las “arenas movedizas” de Mankell. En este blog ya expresé mi pesar por la muerte de Henning Mankell, el creador del inspector Kurt Wallander. Sorprendido, verdaderamente, por un cáncer avanzado del que tuvo noticias a comienzos del año pasado, luego de superar la primera etapa de sorpresa, temor y depresión, Mankell decidió “pelearle” a la enfermedad que iba a terminar abatiéndolo semanas atrás, llevando una vida lo más activa que le fuera posible, al tiempo de someterse a diversos tratamientos que le permitieron alargar su vida casi dos años. En esos meses, Mankell escribió un libro de reflexiones y recuerdos, “Arenas movedizas”, en el que queda evidenciado que la enfermedad lo volvió especialmente sensible sobre lo que es “ser-en-el-mundo”. Reflexiona entonces sobre las miserias humanas que ha conocido y también sobre los logros de nuestra especie que siempre ha debido luchar contra la adversidad. Una de sus obsesiones tiene que ver con lo que dejamos hoy a los habitantes del futuro. Y entre lo que dejamos están los residuos nucleares que pueden resultar “bombas de tiempo” de aquí a muchos años. Experiencias de vida, la conciencia de ser él mismo (y ningún otro) tomada cuando era niño, sus viajes por el mundo (que incluyen sus personales experiencias en Buenos Aires, a la que “caminó” en solitario, sin guía ninguna, tratando de entenderla a fondo, golpeado por la miseria que advirtió en la calle y también por bailarines de tango –entre ellos una ciega- que lo sorprendieron también en la calle). “Arenas movedizas” (arenas que contrariando a la leyenda, jamás engullen a quienes se meten en ellas) es una variada, profunda, también melancólica, mirada de despedida sobre el mundo, mientras al autor lo invadían las sombras. Libro que, por esas características, en determinados momentos llega a conmover. Como colofón, cabe indicar que antes de morir Mankell entregó los originales de lo que será su última novela, “Botas de lluvia suecas”, continuación de “Zapatos italianos”, y que se conocerá el año próximo. (Tusquets, 2015, 374 páginas. Traducción de Carmen Montes Cano).

El placer de la lectura. La página española El Placer de la Lectura, dirigida por José “Pepe” Rodríguez, dedicada al ámbito de la literatura universal, se ha renovado de manera integral y así, a los acostumbrados comentarios de novedades, le han añadido una serie de contenidos que la enriquecieron notablemente. De manera que quien visite http://www.elplacerdelalectura.com además de encontrarse con las críticas a los libros de reciente publicación en España, puede recorrer secciones tales como “Novedades”, “Comparativas”, “Recomendados”, “Curiosidades”, “Juegos” y “Concursos”. Las notas más leídas refieren a los cien mejores libros de la literatura universal, cuáles son los textos “famosos” que pocos han terminado de leer o conocer “las librerías más alucinantes del mundo”, entre otros múltiples temas. A los amigos de "El placer", que se han mostrado tan generosos con mi persona (cada tanto aparecen mis colaboraciones), vayan las congratulaciones del caso. Si visitan la página, los lectores de este blog seguro que no se van a arrepentir.

“Inesperado” premio a Antonio Muñoz Molina. “Como la sombra que se va”, la excelente y más reciente novela del español Antonio Muñoz Molina, oportunamente comentada en este blog, ha recibido el octavo Premio Iberoamericano de Novela Elena Poniatowska que otorga la Secretaría de Cultura de la ciudad de México a libro editado y que presenten las mismas editoriales. Por eso, para Muñoz Molina resultó una sorpresa saberse galardonado por esa novela en la que confluyen dos grandes historias: la del asesino de Martin “Luther” King y la propia del narrador, en los años en que era un desconocido que buscaba su personal destino. La riqueza expresiva del escritor aquí se muestra agudizada a punto tal que el lector “olvida” las más de 500 páginas del volumen mientras se encuentra sumergido en un texto de múltiples atractivos.

La ley de Lehmann. Diariamente, en “El Litoral” de Santa Fe, Argentina, aparecen las viñetas de Cristian Lehmann, un dibujante de gran talento que ha hecho del chiste mudo su mejor carta de presentación. Como cierre de este “caleidoscopio”, aquí van algunos buenos dibujos del talentoso creador gráfico:










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