jueves, 6 de octubre de 2016

Caleidoscopio: Ángel Balzarino, ciudadano distinguido. Los buenos cuentos de Patricia Suárez. "Kronos", póstumo de Gombrowicz, en breve en Argentina. José Luis Pagés en territorio mítico y personal

(Más de 9.000 visitas al blog en su actual etapa. Muchas gracias)
Homenaje a Balzarino. Hoy el Concejo Municipal de Rafaela proclamará como “rafaelino distinguido” al escritor Ángel Balzarino, en un acto que tendrá lugar esta tarde en la biblioteca municipal “Lermo Rafael Balbi” ubicada en la cabecera del departamento Castellanos.
Asimismo, se proyectará el corto “El escritor de La Florida”, que realizaran alumnos de la Universidad de Ciencias Empresariales y Sociales, en el que pasan revista a la vida y la obra del autor de “Timbre a la hora de almorzar”, quien el año pasado recibiera el premio Alcides Greca otorgado por el Ministerio de Innovación y Cultura de la provincia.
Los amigos de Ángel nos sentimos reconfortados y complacidos por esta distinción que reconoce los méritos de este persistente y sagaz autor de ficciones, quien siempre tiene algo para decir, distinto y original en términos literarios, enriqueciendo libro a libro la escritura de la región.

El humor y la imaginación de Patricia Suárez. Hace ya cuatro años que la editorial santafesina Palabrava viene ampliando el “diccionario” de voces de la provincia de Santa Fe con los aportes de nuevos autores y también con la edición de trabajos de escritoras y escritores ya consagrados. Tal el caso de la rosarina, radicada en Buenos Aires, Patricia Suárez, de quien se termina de publicar su sólido y punzante libro de cuentos “Siempre caigo en los mismos errores”.
El título fue “aportado” por una canción de José Alfredo Jiménez (y que, entre otros, popularizara Chabela Vargas) y busca aludir a lo que le ocurre a la mayoría de los protagonistas de los siete relatos que integran el volumen. Cumple la autora, a cabalidad, con la idea balzaciana de que una ficción tiene que divertir al tiempo de dejar pensando al lector. Para ello acude a un instrumento narrativo que en ella resulta muy eficaz: el humor. Un humor penetrante que, además, abreva en el humus de lo popular.
Y qué bien que lo hace. Aunque los cuentos son siete y ninguno de ellos es prescindible, detenerse en el primero, “Composición de lugar” posibilita acercarse a la forma narrativa, heterodoxa y eficaz, de Suárez. En la historia, Oreste recibe de parte de su hermana, Marilyn, la peor noticia: su ex mujer, Cecilia, se casa con otro y eso supondrá perderla para siempre. La solución: un conjuro. Y un medio: conseguir el corazón de Fray Mamerto Esquiú, el orador de la Constitución. A partir de allí vienen los dislates de un relato que si bien se muestra disparatado no se le escapa a Suárez en ningún momento, es decir mantiene su coherencia interna y termina entregando un cuento contundente.
Como también lo es “La reencarnada”, en el que vida anteriores y actuales se confunden. Sobre el tema de la reencarnación (como en el de los conjuros), la autora no abre juicio. Ella se limita a contar.
“Mariposa nocturna” es distinta. Parece humorística, no deja de lado las ironías y las pequeñas bromas, pero en realidad esconde una tragedia que la escritora sabe cómo narrarla de manera tan sesgada como (sin contradecirse) contundente.
El resto de los cuentos (“Abatido”, “La cena”, “El cuento del mono” y “Querer a Helga”), hablan mucho y en distintos registros de las relaciones humanas y de las familias en crisis, y todos son una invitación a la buena lectura que conviene no desaprovechar.
(“Siempre caigo en los mismos errores”, de Patricia Suárez. Editorial Palabrava, Santa Fe, 2016, 133 páginas. Se distribuye con el diario “El Litoral” de Santa Fe).

La edición francesa
“Kronos” se acerca a Argentina. La obra del autor polaco Witold Gombrowicz, quien residiera 24 años en nuestro país y en el que escribió la mayor parte de su obra de adultez, ha estado dispersa y aunque fueron varios los intentos de publicarla de manera íntegra, sólo ahora una editorial de Buenos Aires, El Cuenco de Plata, ha encarado tan importante proyecto. Es así que ya lleva publicados ocho títulos (entre los que se encuentran los fundamentales “Ferdydurke”, “Trans-Atlántico”, “Bacacay” y “Cosmos”), mientras confirma que en los próximos meses aparecerán otros tres, también centrales: “Pornografía”, “Diario” y “Kronos”, esta última inédita en castellano. La primera fue conocida como “La seducción” cuando se la publicó por primera vez en nuestro idioma. Fue la concesión que debió hacer el sello Seix Barral, entonces dirigido por Carlos Barral, cuando apareció en la España de Franco. Con esta reedición se completará la publicación de las cuatro novelas de Gombrowicz, dado que la quinta, “Los hechizados” fue un folletín que quedó inconcluso. El voluminoso “Diario” recoge las columnas que entre 1953 y 1969 el autor publicó en “Kultura”, una publicación del exilio polaco que aparecía en París. “Kronos”, por fin, es un “antidiario”, no tuvo intenciones literarias, pero en ese dietario que se conoció póstumamente en Varsovia tres años atrás, “Witoldo” dio detalles de su vida cotidiana, incluyendo sus andanzas sexuales sobre las que nunca quiso hablar ni dejar testimonio escrito. “Kronos” se termina de editar en Francia y sobre ella dice Enrique Vila-Matas: “Es una vida escrita en notas mínimas en las que las dualidades vida y muerte y obra y vida se vuelven obsesivas”.

El mundo de José Luis Pagés. Durante años esperamos que el narrador santafesino Pagés compilara sus cuentos en un volumen importante. Sus libros habían sido breves y esporádicos y faltaba la edición de un libro más extenso, apropiado, que permitiera conocer a los lectores la amplitud de su mundo de ficción. Por fin se pudo concretar esa edición, que como adicional lleva un breve pero enriquecedor prólogo de Enrique Butti. “El viejo del agua” es el libro que ha publicado la editorial de la Universidad Nacional del Litoral y, como bien dice Estanislao Giménez Corte, en él conviven la epifanía y la tenebrosidad.
Y el surrealismo. También la apropiación de un territorio, más bien la gestación de un territorio mítico que es el de Santa Fe, ciudad y región, al que hay que sumar el agua, sempiterna, silente, con misteriosas criaturas en su interior, y brava, y delirante, cuando se enfurece e inunda. Agua de río, arroyos y lagunas que enloquece, y enloquece a la gente que debe convivir, o malvivir, con ella.
“Un sustrato ominoso ha ido incorporándose a los cuentos de Pagés”, advierte Butti. En efecto, estamos ante una amplia antología que arranca con cuentos de 1976 y cierra con otros escritos en 2013. En general se trata de relatos breves, de naturaleza fantástica la mayoría de ellos y, como apunta el prologuista, son “diáfanos” en su primera etapa y su temática va enrareciéndose a medida que ha pasado el tiempo.
La inundación que afectó a Santa Fe trece años atrás, con el desborde del río Salado que cubrió más de un tercio de la ciudad y dejó sin sus viviendas a cientos de miles de sus habitantes, es una herida abierta que Pagés supo trasladar a textos que si bien evitan la crónica o el “documentalismo” muestran, a través de personajes y situaciones, cómo incidió esa situación límite en la vida de las personas.
La apelación a lo fantástico y a un fino humor, torna más expresivos a estos cuentos en los que un anciano puede vivir en el agua o en ella anidar una sirena. También la inundación puede provocar que el Cantor, la Desquiciada o el Cibernauta se internen por las calles inundadas bogando en una mesa de cocina transformada en nave. Todo es posible en un autor como Pagés que sabe pintar como pocos a su aldea que en sus “manos” de la imaginación cobra densidad y se transforma en un mundo otro en el que la sorpresa aguarda a cada instante, casi a cada página nueva que se aborda.
Bienvenido este libro que pone en circulación al gran autor tantas veces “escondido” detrás del periodista de policiales que supo ser como pocos riguroso, exigente y eficaz para contarnos los secretos, muchos de ellos tenebrosos, de la ciudad.
(“El viejo del agua”, de José Luis Pagés. Ediciones de la Universidad Nacional del Litoral, Santa Fe, 2015, 179 páginas. Prólogo de Enrique Butti. En Argentina: 160 pesos)

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